viernes, 8 de agosto de 2014

Palma de Mallorca

Palma de Mallorca es la capital de las Comunidad Autónoma y de las Islas Baleares. Actualmente tiene más de 400.000 habitantes censados y un número indeterminado de residentes foráneos, no en vano, la isla de Mallorca es uno de los destinos turísticos favoritos del público nacional y centroeuropeo.

Palacio de la Almudaina y Catedral de Palma de Mallorca

La ciudad fue fundada por los romanos en el siglo II a.C., pasando posteriormente a manos de vándalos, bizantinos y finalmente árabes, quienes bajo el nombre de Madina Mayurqa la gobernaron desde el 930, llegando a constituirse en reino taifa independiente por dos veces. Finalmente, en 1229 Jaime I el Conquistador la toma, permaneciendo a partir de entonces en manos cristianas. A su muerte, Jaime I dejó como herencia a su hijo Jaime II el llamado Reino de Mallorca, que comprendía, además de las islas, el Rosellón, la Cerdaña, Montpellier y la Auvernia, hasta que en 1349, tras la conquista de Pedro el Ceremonioso, las islas quedan finalmente reintegradas en el reino de Aragón.


Lonja de Palma

La actividad principal de la ciudad de Palma ha sido siempre la comercial hasta la llegada del turismo en el siglo XX, debido a su situación estratégica en el mediterráneo: naves norteafricanas, italianas y turcas hacían escala el puerto realizándose numerosas transacciones en la Lonja de Palma que enriquecieron a los comerciantes locales, como puede apreciarse aún en los magníficos palacetes y casonas de aire italiano que salpican toda la urbe medieval.

Soportales en la Avda. Jaume I
Callejón en la zona del puerto

En el casco antiguo no se aprecian restos romanos, ya que están enterrados bajo la ciudad actual, y de la ciudad árabe, quedan escasas muestras, como el magnífico Palacio de la Almudaina, algunos restos de la muralla almohade y unos baños públicos, cuya atribución a la comunidad judía parece estar cobrando fuerza.


Baños árabes

Otros puntos de interés que merecen una visita son el Castillo de Bellver, con una curiosa planta circular, desde el que se puede contemplar toda la bahía de Palma, los típicos molinos mallorquines, de los que quedan alguna muestra en la propia ciudad en la Avda. de la Industria y en Es Jonquet, el museo de arte contemporáneo Es Baluard y el puerto deportivo y comercial. 

Castell de Bellver (Palma)
Castillo de Bellver

Molinos en la Avda. de la Industria
Pero lo más sorprendente y enriquecedor es darse un paseo por toda la zona antigua de la ciudad, especialmente por las callejuelas adyacentes a la Riera, el Borne y la zona comercial entorno a la Plaza Mayor y especialmente, la judería. Cada portal abierto es una invitación a la contemplación de los magníficos patios mallorquines, una sinfonía de arcos carpaneles, verdaderas maravillas de la arquitectura popular. La cámara de fotos no da a basto.


Patios mallorquines



En Mallorca se come muy bien, más allá de los típicos-tópicos de la sobrasada y la ensaimada, recomiendo probar el tumbet, una especie de pisto con patata y sin calabacín, y el pa-amb-olí, la variante local del pa amb tomaca catalán, que se suele acompañar de jamón serrano o verduras. No encontré ningún restaurante judío, pero sí un vegano-vegetariano magnífico en la zona del Borne llamado Bon Lloc.


Palma judía

La ciudad de Palma tiene un pasado judío muy interesante, y acreditado desde antiguo. Existe una carta del obispo Severo de Menorca en el siglo V en la que se atestigua de la presencia de judíos en las islas (ver Sefarad, los origenes), por lo que no es aventurado pensar que ya entonces estuvieran establecidos en la ciudad. El siguiente testimonio escrito data de 1114 cuando Ramón Berenguer III asalta Madina Marquya y recibe pleitesía de la población judía que en esta época estaba asentada en el llamado Call Menor, junto al palacio de La Almudaina.

Tras la conquista de Jaime I, a la que contribuyeron, reciben recompensa, tal y como aparece en el Llibre del Repartiment y en las numerosas disposiciones que otorgaban a la comunidad plena libertad. La aljama crece, acogiendo población procedente de otras ciudades del reino, y se convierte en una aliada de la corona, a la que esta acude con frecuencia como fuente de financiación.

En 1303 se obliga a los judíos a ocupar una determinada zona de la ciudad, el Call Mayor, cuyos ejes principales son los actuales Carrer Monti-Sión y Carrer del Sol. Está documentada la existencia de hasta tres sinagogas en la ciudad, siendo la principal la que ocupaba el solar de la actual iglesia de Monti-Sión, en la calle del mismo nombre y entorno a cuatrocientas familias, estimándose la población en unas 1700 almas. Los judíos mallorquines se dedicaban sobre todo a la banca, el comercio y la navegación. Personaje destacados de esta época son Abraham y Jehuda Cresques célebres cartógrafos.

Confluencia de las calles Monti-Sion y del Sol,
en la que estuvo situada una puerta del Call

Castillo del Temple, en el otro extremo del Call Mayor

En el siglo XIV, como en la península, la situación de la aljama se va tornando progresivamente más delicada, debido sobre todo a la oleada de antisemitismo desatada por la Iglesia, y la Peste Negra. Las leyes van siendo cada vez más restrictivas y los judíos se ven obligados a contribuir al bienestar general llegando a fletar barcos con víveres para paliar la hambruna de la población general y calmar el resentimiento del campesinado. En 1391 se produce un asalto al Call que se cobra entre 200 y 300 víctimas. Los supervivientes se refugian en el Castillo de Bellver hasta que la situación vuelve a la normalidad.

Carrer de Monti-SionCasa Judía en el carrer del Sol

Se produce una primera oleada de conversiones al cristianismo, aunque la población judía no sufre merma al acoger a un contingente de refugiados portugueses. Finalmente, en 1435, Alfonso V el Magnánimo prohibe el culto judío en Mallorca. Una parte de la población huye en barcos hacia otros puertos del Mediterráneo, pero la mayoría se convierte al cristianismo aunque de manera simulada, por lo que comienza el problema converso, que en Mallorca tiene especial importancia y trascendencia, como veremos en una próxima entrada.

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