lunes, 2 de diciembre de 2013

Moaxajas y jarchas

La moaxaja es un tipo de poema creado por los poetas de Al-Ándalus durante los siglos IX al XII que contiene un curiosísimo mestizaje de idiomas y estilos, y que se cantaban con acompañamiento instrumental.

Consta de varias estrofas de cinco a siete versos escritos en árabe clásico (o hebreo) y termina con una jarcha o kharja, poemilla mozárabe que remata el discurso lírico. La moaxaja puede versar sobre cualquiera de los temas clásicos de la poesía árabe (el lamento por la muerte de un amigo, panegíricos, sátiras) pero generalmente son de temática amatoria.

Moaxaja en árabe significa adornado con cinturón de doble vuelta, mientras que kharja quiere decir salida. La diferencia entre ambas no sólo estriba en el idioma empleado. La jarcha es de estilo popular, mientras que la moaxaja es culta y refinada. Se piensa que se construían a partir de una cancioncilla preexistente, a la que adornaba con la moaxaja, ajustándo ésta a la medida y la rima de la jarcha. 

Los poetas hispanojudios imitaron éste estilo literario, creando moaxajas en hebreo a partir de las correspondientes jarchas mozárabes o en árabe popular.

Las primeras jarchas fueron identificadas por Semuel Stern, investigador judío en 1948, quien las encontró en el ático de una Sinagoga de El Cairo. Hoy se han documentado unas sesenta,  escritas en aljamía (grafía árabe o hebrea).

Aquí tenéis la traducción de una moaxaja compuesta por Ibn Bāqī de Córdoba, poeta andalusí del siglo XII:

El amor juguetea con mi corazón
que se queja y llora por la pasión.
¡Oh gentes! Mi corazón está prendado,
y es quien ansía amar, desconcertado;
le engaño y es mi llanto, el derramado.

¿Quién te ha enseñado, ¡oh garzón!,
a lanzar miradas que matan a un león?  
En noche oscura, luna llena,
en rama granada, fruta plena,
esbelta cintura y mejilla morena.

Ven, amado mío, a la unión,
para la huida de mí, no hay razón.
Me contestó: mi mejilla es flor venenosa,
mis ojos desenvainan espada filosa.
¡Cuidado, mi unión es peligrosa!

Quien desee atraparle, va a la perdición,
pero yo continúo detrás, con tesón.
Mi corazón engañado se derrite de amor;
su amor entre tinieblas es puro resplandor;
prisionero entre sus manos está todo mi ardor;

No encuentro para la calma ninguna razón,
derramar lágrimas es mi único blasón.

Y la musicalización de la moaxaja "En una noche maravillosa" interpretada por Cálamus:




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