sábado, 3 de mayo de 2014

Ilustres conversos (IV): Pedro Alfonso

En esta galería de conversos, hoy traemos un caso atípico, pero que también se dió en cierto grado en la Edad Media: el de el judío que abraza el cristianismo de forma voluntaria.

Petrus alphonsi dialogues
Diálogo entre el judío Moises y
el cristiano Petrus
Moshé Sefardí nació en Huesca, se cree que en 1062, en el seno de una familia judía. Fue rabino, narrador, matemático, astrónomo y médico, llegando en su ejercicio profesional a ser el médico real. Recibió bautismo en el año 1106 por mano del obispo Esteban de Jaca siendo su padrino el propio rey Alfonso I el Batallador un monarca que, por otra parte, nunca se significó por posturas antisemitas sino más bien por lo contrario, lo que redunda en la idea de su conversión sincera, tal y como el propio personaje atestigua al comienzo de una de sus obras, el Dialogus contra iudaeos. En su nombre cristiano, homenajea a su padrino y mentor con el apellido: Petrus Alphonsi (Pedro de Alfonso o Alfónsez).

La citada obra, traducido como Diálogos en los cuales se refutan las opiniones impías de los judíos con evidentísimos argumentos de filosofía, tanto natural como divina, y se explican los más difíciles textos de los Profetas es de una importancia capital en la época. Se trata una defensa de la doctrina cristiana frente a la judaica desde dentro, esto es, utilizando los profundos conocimientos que sobre la Torá tenía el autor, y dirigida a la comunidad a la que antes no sólo había pertenecido éste, sino de la que además había sido un miembro destacado. 

Manuscrito de Pedro Alfonso
Manuscrito de Pedro Alfonso
Pese a lo polémico de su postura y a lo duro que resultaba esta "traición" entre su pueblo, el tono es conciliador y expositivo. Se ha aventurado posteriormente con que la forma dialogada que desarrolla y que era tan habitual, en la que contraponone sus tesis con las de rabinos judíos, no es más que una representación de la contraposición de ideas del propio Pedro de Alfonso consigo mismo, en su previa identidad judía de Moshé Sefardí, lo cual le otorga una especial singularidad. En cualquier caso, la obra fue utilizada como referente intelectual de primera magnitud contra el judaísmo en los siglos posteriores.

Otra de sus obras más célebres (y sorprendentes para cualquier amante de la literatura) de Pedro Alfonso es el Disciplina clericalis ó Aprendizaje del Estudiante, que recibió una gran divulgación en la Edad Media y el Renacimiento, y es considerada la obra narrativa más antigua del medioevo europeo, así como el puente clave entre la cuentística árabe y europea. El libro consta de 33 apólogos o narraciones instructivas que incluyen una moraleja ética, tomadas de la tradición árabe y persa.

Estos mismos relatos fueron posteriormente recogidos de manera más o menos literal en otras exitosas recopilaciones de cuentos, como es el caso de El conde Lucanor del Infante Don Juan Manuel, el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita e influyeron de manera determinante en la obra de Bocaccio, Dante Alghieri o Lope de Vega quienes, sin lugar a duda, bebieron de su obra.

En Internet se puede encontrar una edición digital completa en latín, así como una traducción al castellano de los 15 primeros relatos.

De su faceta científica, solo nos han llegado fragmentos de obras en latín a través de sus discípulos y éstos son relativos a cálculos astronómicos utilizando el astrolabio y el cuadrante árabe, y a la traducción de las tablas astronómicas del matemático Al-Kwarizmi.

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