lunes, 18 de mayo de 2015

Canciones sefardíes(XI): Nani, nani

Nani, nani es el nombre de una romansa sefardí muy conocida en la zona de los Balcanes, Bulgaria  y Turquía derivada, al parecer, de un antiguo romance cristiano castellano. Aunque se trata de una nana, tras un comienzo algo convencional, da un sorprendente giro argumental, y se convierte en el lamento de desamor de una mujer hacia su marido infiel, que vuelve a casa después de encontrarse con su nueva amante.

Es una canción muy triste y bellísima, con resonancias musicales turcas, que requiere de un gran virtuosismo vocal. El acompañamiento musical es prácticamente inexistente, y la intensidad dramática se va elevando conforme avanza la historia. 

De entre las muchas versiones que se han hecho de ella, he elegido la de Hadás Pal-Yardén, cantante y etnomusicóloga sefardí de nacionalidad israelí, que hace de ella una interpretación magistral y muy emotiva.

Aquí os dejo la letra y el video. Que la disfrutéis:

Nani, nani
nani kere el ijo.
el ijo de la madre,
de chiko se aga grande. 
Ay, ay durmite mi alma,
ke tu padre viene,
kon muncha alegría. 
Nani, nani
nani kere el ijo.
el ijo de la madre,
de chiko se aga grande. 
Ay, ay avrimesh mi dama
avrimesh la puerta
ke vengo kansado
de arar las guertas. 
Ay, avrir no vos avro.
No venish kansado
sino que venish de onde
muevo amor. 
Nani, nani
nani kere el ijo.
el ijo de la madre,
de chiko se aga grande. 
Ay, ay ni es mas ermoza
ay, ni es mas valida
ni ella yevava
mas de las mis djoyas. 
Nani, nani
nani kere el ijo.
el ijo de la madre,
de chiko se aga grande.



jueves, 14 de mayo de 2015

Santa María la Blanca de Toledo

Esta es la curiosa historia de una sinagoga con nombre de virgen católica y aspecto de mezquita, financiada por judíos, construida por musulmanes y expropiada por cristianos, usada como cuartel y almacén, y finalmente protegida y reconocida como una de las principales joyas arquitectónicas de Toledo, ciudad prolija en edificios históricos, Patrimonio de la Humanidad.

Según reza en una de sus vigas, corre el año 4940 del calendario hebreo, 1180 del gregoriano, cuando se erige en el barrio judío (Madinat al Yahud) de la ciudad castellana y multicultural de Toledo una nueva sinagoga de estilo mudéjar, destinada a ser la principal de entre las al menos diez con las que cuenta la ciudad en aquel momento, por lo que el nuevo templo recibe el nombre original de Sinagoga Mayor de Toledo.

Financiada por el consejero y embajador del rey Alfonso VIII en la corte almohade, Abraham ben Alfajar
y construida por los alarifes más diestros de la época, canteros y artesanos musulmanes procedentes de Córdoba, el edificio sufre en 1250 un pavoroso incendio. 





Diez años después de este hecho, en 1260, la comunidad judía de Toledo, que se encuentra en la cúspide de su pujanza económica y cultural, solicita y obtiene un  permiso especial del rey Alfonso X el Sabio para reconstruir "la mayor y más hermosa sinagoga de España". El rey, al aceptar la petición de engrandecimiento, contraviene abiertamente la bula del Papa Inocencio IV

La renovación del templo fue patrocinado en este caso por el Rabbi Yosef ben Shoshan, almojarife (tesorero mayor) del rey Alfonso X y "principe de los judíos" castellanos.




La Sinagoga, que junto con la Sinagoga del Tránsito, situada a pocos metros, es una de las pocas que se conservan en Sefarad, se encuentra en un recinto rodeado de jardines, ofreciendo desde el exterior un aspecto muy austero. Una vez dentro, se puede apreciar que el edificio consta de cinco naves separadas por 32 pilares octogonales de ladrillo y cemento recubiertos de estuco y pintados con cal. De hecho, lo que más impacta en un primer momento es su reluciente blancura.

Los capiteles, muy ornamentados con volutas y piñas, soportan esbeltos arcos de herradura, que le dan al edificio un aire que recuerda bastante a la Mezquita de Córdoba, pese a las dimensiones más reducidas y a la sobriedad del conjunto. 

Sobre los arcos, los elementos decorativos se disponen en frisos horizontales con molduras de líneas geométricas de aire mudéjar y medallones. Remata el conjunto, una línea de arquerías ciegas polilobuladas.

No se sabe donde se situaba la galería de mujeres, aunque pudiera ejercer esta función una de las naves separada por una celosía, o ser una estructura de madera que no se haya conservado hasta la actualidad.

Santa María la Blanca. Puerta
CapitelPuerta almohade

RoyLindmanSantaMarialaBlancaToledo 004
Enlosado de la nave

Tras más de doscientos años de culto judaico ininterrumpido y de convivencia pacífica entre comunidades, se desencadenan en Toledo dos terribles pogromos, uno en 1355 y otro, el más devastador, en 1391, tras el cual la sinagoga es expropiada y convertida en iglesia de la Orden de Calatrava bajo el nombre de Iglesia de Santa María la Blanca en 1411.

En 1550 se realizan unas obras de acondicionamiento y transformación encomendadas a Alonso de Covarrubias en la cabecera del edificio para adecuarla como el "hogar de mujeres descarriadas" Ntra. Sra. de la Piedad. De esta reforma datan la cúpula de media naranja en la nave central, de estilo plateresco y el retablo de Nicolás Vergara.

CúpulaSubida al púlpito
A partir de este momento, el edificio atraviesa por diversas vicisitudes. En el siglo XVII permanece desocupado, durante el XVIII sirve como cuartel militar, y con la invasión napoleónica, es convertido en almacén.

A mediados del siglo XIX, es declarado finalmente Monumento Nacional, y tras la Guerra Civil Española, el gobierno lo cede a la Iglesia Católica, aunque en la actualidad se le conoce bajo el paradójico nombre de Sinagoga de Santa María la Blanca.

La influencia ejercida por este singular edificio llega hasta nuestros días, pues numerosos templos judíos erigidos en el siglo XIX en Europa y América, sobre todo los dedicadas al culto de raices sefardíes, imitan el modelo de la que fuera la Sinagoga Mayor de la ciudad de Toledo, conocida también como "la Jerusalem de los Sefardíes".


Planta del edificio, en la que se puede apreciar su trazado irregular

Alzado en el que se muestran los enterramientos del s. XV encontrados
durante la última restauración

lunes, 20 de abril de 2015

Lorca. Luces de Sefarad

En el año 2003, y durante las obras de construcción de un Parador de Turismo en el cerro del castillo de Lorca (Murcia), se hallan accidentalme los restos de lo que resulta ser una sinagoga de mediados del siglo XIV, la única identificada como tal hasta el momento toda la comunidad murciana.

Comienza a partir de aquí un meticuloso trabajo de recuperación del trazado de la antigua judería, que se va revelando apiñada entorno a la sinagoga, dentro del recinto de la Alcazaba, y que estaba formada por doce casas dispuestas entorno al templo, en cuatro terrazas a diferente altura. 

En el sótano del actual Parador de Turismo de Lorca, se pueden visitar los restos de la sinagoga, en la que se aprecia nítidamente la disposición del espacio de culto: el hejal (nicho en que se colocaba la Torah), decorado con yeserías góticas, el zócalo de la bimá (lugar en que se leía la Torah), el banco corrido en que se sentaban los varones, y el lugar que ocupaba el espacio para las mujeres o matroneum.

Pero además de la reconstrucción urbanística, en el transcurso de las excavaciones, se hallan una serie de piezas arqueológicas de gran valor por su singularidad.

Planta de la sinagoga de LorcaYeserías del arón ha-qodesh

Desde el pasado 10 de marzo y hasta el próximo 30 de mayo, en la Sala de Exposiciones del Centro Sefarad-Israel de Madrid, sito en el Palacio de Cañete (Calle Mayor, 69) se puede visitar la exposición titulada Lorca. Luces de Sefarad, que da a conocer estas piezas, y que se encuentra dividida en cinco secciones:
  • Los judíos en España: desde sus orígenes hasta su expulsión
  • La ciudad fronteriza de Lorca
  • La judería encastillada de Lorca
  • Janukká, la fiesta de las luces
  • La sinagoga de Lorca
El nombre de la exposición, que ha recorrido diferentes ciudades, incluidas Nueva York y Jerusalem, responde a los objetos más singulares y valiosas de la muestra: las 20 lámparas rituales recompuestas a partir de 2.600 fragmentos de vidrio soplado localizadas en 2003 en el sector oriental del castillo, y que se identifican como lámparas de Janukah.

Lámparas de vidrio de Janucá

Las luminarias son las únicas piezas de este tipo que se han encontrado hasta el momento en la península.

Además, la muestra incluye documentos del siglo XV del Archivo Histórico de Lorca,  yeserías del arón ha-qodesh ó hejal y numerosos objetos de uso doméstico provenientes de las casas de la judería.



Objetos de loza de uso doméstico

Arco de yeso del interior de la casa X


jueves, 16 de abril de 2015

El Árbol de la Vida

En prácticamente todas las mitologías y religiones antiguas,  podemos encontrar la poderosa presencia de un árbol sagrado. Éste árbol recibe distintos nombres y representa diferentes roles mágicos o divinos.

Es el caso de Yggdrasil en la mitología escandinava, el árbol de manzanas doradas de las Hespérides en la griega, el árbol de Bodhi, bajo el que Siddhartha Gautamá alcanzó la iluminación para los budistas.... los ejemplos son muy numerosos.

El árbol sagrado puede representar, en ocasiones, la unión entre el Cielo y la Tierra, o entre ésta y el inframundo. A veces, es una fuente de sabiduría eterna, y en otros casos, la manifestación de toda forma de vida. Sus frutos, si los tiene, suelen ser mágicos, y transforman la esencia profundamente a aquel que los ingiere, dotándole de ciertas cualidades que le acercan a la divinidad de alguna forma o lo elevan a una condición superior a la de común mortal.


Higuera de la Judería de Málaga

Muy posiblemente, todas estas destacadas presencias vegetales sean vestigios de religiones ancestrales de culto a la Naturaleza y a sus ciclos vitales, y como tales, son símbolos poderosos que apelan a la conciencia ecológica de la Humanidad. El hecho de que un árbol tenga una vida equivalente a la de varias generaciones de humanos, que parezca morir y revivir año tras año, que sea capaz de soportar todo tipo de inclemencias y dé sustento y albergue a las más diversas formas de vida, al parecer nos ha fascinado desde siempre.

Si nos centramos en la tradición judía, encontramos no a uno, sino a dos de estos árboles sagrados, situados ambos en el Jardín de el Edén. Son el Árbol de la Ciencia y el Árbol de la Vida, y ambos poseen un simbolismo especialmente interesante.

Aparecen por primera vez nombrados conjuntamente en Génesis 2:20 (Biblia Reina-Valera):
Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso á la vista, y bueno para comer: también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de ciencia del bien y del mal
Como es bien conocido, la pareja primigenia, Adán y Eva, instigados por la Serpiente, comen del fruto prohibido del Árbol de la Ciencia, adquiriendo de esta manera el conocimiento del Bien y el Mal (figura retórica que indica el todo), desatando la furia del Creador, que como consecuencia les expulsa para siempre del Jardín del Edén .

Más adelante, en Génesis 3:22-24, se indica que los frutos del Árbol de la vida atesoran otro preciadísimo (y complementario) don, el de la inmortalidad:
Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.
Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado.
Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Más allá de cualquier interpretación sobre el origen y el sentido de esta historia (vease el artículo de El Pais sobre el yacimiento arqueológico de Göbekli Tepe), en la Kábala, la mística esotérica judía, se denomina Etz Hayim (Árbol de la Vida), a un grafo en el que aparecen conectadas entre sí diez esferas, las denominadas Sefiroth, que representan las etapas de manifestación de la Luz Infinita.

Adamtree
Adam KadmónLas diez Sefiroth

Las esferas son cualidades o emanaciones mediante las que se expresa la Divinidad en un orden descendente, desde el Espíritu puro hasta la materia y están  enlazadas por veintidós líneas denominadas Senderos. Según la Kábalah, las 10 sefirots se encuentran presentes en cada ser humano. El trabajo espiritual del prácticante de la Kábala consiste en hacer que su espíritu ascienda, de manera consciente, desde la esfera Malkuth, en el plano material, hasta alcanzar la Fuente, el estado más elevado o Keter. Y por cierto, para realizar el recorrido completo, es necesario realizar un movimiento serpenteante.

Por lo tanto, el Árbol de la vida representa a la vez el Adan Kadmón, el hombre celestial que simboliza el macrocosmos, y el hombre terrenal, considerado como el microcosmos, entre lo cuales existe una correspondencia directa.

Además la Torah, la sabiduría que contiene, es equiparada en sí misma con el Árbol de la Vida (Proverbios 3:1 ... 3:17-18):
Hijo mío, no te olvides de mi ley,
y tu corazón guarde mis mandamientos;
.....................
Sus caminos son caminos deleitosos,
y todas sus veredas paz.
Ella es árbol de vida a los que de ella echan mano,

y bienaventurados son los que la retienen. 

El Árbol de la vida en el arte judío

El Árbol de la vida es representado con profusión en diferente manifestaciones artísticas en el mundo judío: en joyería, artículos de culto, arquitectura y estatuaria. Aparece con frecuencia en vitrales en las sinagogas, en lápidas, y tallada en los cilindros de madera o metal que guardan la Torah en las sinagogas sefardíes o incluso bordada en hilo de oro en el paño de terciopelo que envuelve este estuche. Y finalmente, la menorah, o candelabro de siete brazos, uno de los símbolos más reconocibles del pueblo judío, no es sino una representación estilizada del Árbol de la vida.


Juda 13Fl- 316v Biblia de Cervera, Menora de Zacharias
La reina del Shabat o La fe hebraica con la Torá
Ephraim Moses Lilien (1900)
Miniatura de la Bíblia de Cervera,
Menorá de Zacarias (1930)

Colgante de Árbol de la vida.
Platería Cordobesa

Desde anoche y durante todo el día de hoy, se celebra el Iom HaShoá el Día del Recuerdo del Holocausto. 

No quiero terminar esta entrada sin hacer mención a una de las representaciones del Árbol de la vida más especiales y hermosas. Se trata de una escultura erigida en el jardín de la Sinagoga de Budapest en memoria de las víctimas Holocausto. Se levantó en 1991, representa a un sauce llorón a tamaño natural y lleva escrito en cada una de sus hojas el nombre de una persona desaparecida. 


viernes, 3 de abril de 2015

Hagadás Barcelona. El explendor judío del gótico catalán.

Mientras escribo esta entrada al blog, y coincidiendo con la primera luna llena de la primavera, se está celebrando en el mundo judío el Seder de Pesaj con la cena que da comienza a la Pascua Judía. Se conmemora así el fin de la esclavitud y la salida de Egipto en dirección a la tierra prometida. Al tiempo, la tradición cristiana recuerda también la última cena que celebró Jesucristo en compañía de los Apóstoles, una cena de Pesaj, puesto que era un judío observante.

Se trata de un ágape muy especial, esencialmente familiar y fuertemente ritualizado, tal como ya se comentó en este blog coincidiendo con la festividad en el pasado año, y en el que los niños cobran gran protagonismo como receptores y continuadores de la tradición judía. 

Precisamente, para que éstos comprendan la importancia de la celebración y el valor fundamental de este hecho, se lee en familia la Haggadah de Pesaj, un relato ilustrado con viñetas que explica de forma simplificada las penurias que tuvieron que pasar los judíos en Egipto hasta ser liberados y conducidos a la Tierra Prometida por Moises.

Barcelona Haggadah 30vIllustration-haggadah-exodus
Haggadah de Barcelona.
La esclavitud en Egipto
Haggadah Kaufmann.
Éxodo

Desde el pasado 26 de marzo y hasta el próximo 5 de julio, coincidiendo con la Pascua Judía, el MUHBA (Museo de Historia de Barcelona) expone en el Salón del Tinell ocho Haggadot realizadas en la ciudad de Barcelona y en su área de influencial cultural y comercial durante el siglo XIV., bajo la denominación de  Hagadás Barcelona. El explendor judío del gótico catalán.

Aunque no están físicamente todas las que son, pues se encuentran catalogadas y diseminadas por el mundo unas doce, y se echan en falta las más célebres de todas, la Haggadah de Sarajevo y la Haggadah Dorada, si que se trata de una muestra muy ámplia y representativa de estas joyas bibliográficas de un valor cultural incalculable, por la calidad de las iluminaciones, el valor antropológico de las escenas representadas y su excelente estado de conservación. 

Rylands Haggadah, The Preparation for the Seder (above) and The Celebration of the Seder (below)
Haggadah Rylands
Preparación del Seder de Pesaj. 

Las ocho que se exhiben son: 
  • Haggadah de Barcelona (London's British Library)
  • Haggadah  Goldschmidt (Cambridge University)
  • Haggadah Kaufmann (Biblioteca de la Academia Húngara de Ciencias) 
  • Haggadah Rylands (John Rylands University Library, Manchester)
  • Haggadah de Módena (Universidad de Bolonia)
  • Haggadah Graziano (The Jewish Theological Seminary, Nueva York)
  • Haggadah Mocatta (University College of London)
  • Haggadah de Poblet (Monasterio de Poblet)
Los comisarios de la muestra son Josep-Lluis Carod-Rovira, Ana Bejerano y Manuel Forcano, profesores éstos dos últimos de Lengua y Literatura Hebrea y Filología Semítica en la Universidad de Barcelona  respectivamente.  En paralelo a la exposición, se celebran las jornadas “Hagadàs: història, narrativa i llegat artístic” en las que se hablará del contexto histórico y las técnicas pictóricas empleadas en la creación de estos maravillosos libros. 

Una ocasión única para bibliófilos y amantes de la cultura medieval en general.

lunes, 9 de febrero de 2015

Endechas sefardíes

Ilustración miniada de
la Haggadah Dorada
Se denomina endecha (del latin indicta, anunciada) a una composición lírica fúnebre de carácter popular, muy común en la Edad Media en España (aunque con raices en la tradición greco-latina), que tiene por objeto el lamento por la muerte de una persona muy querida, generalmente un familiar, y que era cantada durante los días en que duraba el duelo por mujeres de la familia o por plañideras profesionales contratadas a tal efecto.

La temática abordada suele ser la reseña de las virtudes y cualidades del difunto, la reflexión sobre la fugacidad de la vida y lo inevitable de la muerte, el dolor y el llanto por la pérdida de la persona querida y la soledad en que se quedan los vivos. No tienen una métrica estricta, dándose el caso de algunas composiciones formadas por cuatro versos que se repiten como una letanía, y otras que toman más a la forma de un romance trágico de longitud media.

Existe una versión culta de la endecha, el planto o llanto, el más conocido y hermoso de los cuales quizás sea Coplas de Jorge Manrique por la muerte de su padre (s. XV), a la que pertenece este fragmento:

13th-century unknown painters - Tomb of Don Sancho Saiz de Carillo (detail) - WGA23530
Plañideras en el sarcófago del caballero
Sancho Sáiz del Carrillo (s. XIII)

"Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor"





La diferencia entre la endecha y el planto estriba sobre todo en que éste último está compuesto ex-profeso en memoria de un finado ilustre y es una composición más extensa y culta, mientras que la endecha, más corta, solía utilizar un lenguaje más cercano al del pueblo y tener un destinatario genérico, si bien solía adaptarse a distintos perfiles de difunto: un hijo, un marido, una madre...

Se trata, por desgracia, de un género extinto en la península durante el Renacimiento, y del que se conservan muy pocas muestras. Al parecer, las autoridades eclesiásticas no veían con buenos ojos estas demostraciones exacerbadas de pena y aflicción que desbordaban la debida resignación cristiana ante la muerte, y fueron reprimidas y finalmente olvidadas, por ser composiciones de transmisión oral.

Afortunadamente, y como sucede con tantos otros tesoros culturales, las endechas acompañaron a los judíos españoles en su diáspora, y fueron mantenidas en el tiempo por las comunidades sefardíes del norte de África y el oriente mediterráneo hasta mediados del siglo pasado. Entre ellos, las endechas reciben también el nombre de oínas (del hebreo oy, exclamación de dolor), y las intérpretes de estos cánticos, oínaderas.

Estos reservorios de la memoria supusieron una interesante fuente para estudiosos del tema como Paul Bénichou, Arcadio de Larrea, autor de Canciones rituales hispano-judías, Juan Martínez Ruiz, autor de Poesía sefardí de carácter tradicional  y sobre todo, para el filólogo Manuel Alvar, autor del libro fundamental Endechas judeo-españolas.

Como muestra, aquí os dejo una endecha dedicada a la muerte de la madre (de la mía, que se me fue hace tan solo unos días), recogida en Tetuán, musicada por Carles Magraner e interpretada por Mara Aranda, tal y como aparece en el disco Música Encerrada de Capella de Ministrers.
A poko lloralda, a muncho buscalda,
ke más ya no la vas a ver, se está yendo al otro mundo.
Id a la cabecera i bezadle la kara.
A poco lloradla, a muncho buscalda,
ke más madre no tengo, ya se está pedriendo.



Por otra parte, no resulta nada extraña la pervivencia de este canto fúnebre entre los sefardíes, en parte debido al extraordinario celo con que estas comunidades han guardado el idioma y las costumbres arcaicas originarias de la península, y en parte también dada la querencia profunda de la cultura hebrea por la representación artística del lamento, el duelo y la pérdida. Son numerosas las muestras de esta índole, que se remontan hasta el Antiguo Testamento, y están presente en los cantos litúrgicos tradicionales.

Y finalmente una apostilla necesaria. En realidad, y aunque se dé oficialmente por desaparecida la endecha, como suele ocurrir con las tradiciones arraigadas en el pueblo, ésta pervive en la esencia del canto flamenco y popular de Semana Santa conocido como saeta.

La saeta es también un canto fúnebre que se interpreta sin acompañamiento musical desde un balcón, al paso de una imágen del Cristo crucificado o de la Virgen durante las procesiones de Semana Santa en todos los pueblos y ciudades de Andalucía así como en algunas otras zonas de Castilla. Se da además el caso de que en la ciudad marroquí de Larache, éste es el nombre que reciben las endechas tradicionales entre los sefardíes

Manuel Alvar, en su obra anteriormente citada, indica además que el término, pese a ser comunmente aceptado que representa una metáfora del dolor que  siente el intérprete por el duelo, similar al de una flecha o saeta que atravesara el pecho, en realidad procedería del vocablo árabe sayyita, que describe a un canto sin acompañamiento musical.

Aquí dejo a modo de ilustración una saeta cantada por Diana Navarro en la Semana Santa malagueña de 2010, que pone los pelos de punta.


domingo, 11 de enero de 2015

Música Encerrada - Capella de Ministrers

Los Reyes Magos han sido este año generosos conmigo, y atentos a mis deseos, han tenido a bien traerme un regalo muy esperado, el nuevo disco de Carlos Magraner bajo el sello de Capella de Ministrers en colaboración con la nunca bien ponderada Mara Aranda, titulado Música Encerrada.

Aunque se puede descargar desde el propio sitio a un módico precio, me apetecía tenerlo físicamente, pues paradójicamente, soy bastante analógica, y me encanta abrir paquetes. Y aquí lo tengo por fin, he podido oírlo tranquilamente en soledad y debo decir que es absolutamente ma-ra-vi-llo-so.

Del trabajo de Carlos Magraner, musicólogo, intérprete y especialista en música antigua, sólo se puede decir que es exquisito, como siempre. Hay composiciones muy conocidas de la tradición sefardí de todo el mediterráneo y otras no tanto, con un amplio abanico de subgéneros representados: endechas, nanas, romances, karsilamas e incluso una composición danza klezmer como propina.

El disco viene acompañado de un pequeño librito con las letras y el origen de cada canción, así como una introducción a la tradición sefardí

Se alternan melodías instrumentales, y otras kantigas interpretadas (que no símplemente cantadas) por una Mara Aranda en estado de gracia, con una sensibilidad y una madurez dramática absolutamente conmovedora, mas allá del virtuosismo vocal. Los pelos de punta se me ponen... esto no es música, es mucho más.

Y para haceros la boca agua, aquí os dejo el video promocional, con el tema instrumental Tanz, tanz, Jiddelelch de fondo (pista 14 del disco) :