jueves, 14 de mayo de 2015

Santa María la Blanca de Toledo

Esta es la curiosa historia de una sinagoga con nombre de virgen católica y aspecto de mezquita, financiada por judíos, construida por musulmanes y expropiada por cristianos, usada como cuartel y almacén, y finalmente protegida y reconocida como una de las principales joyas arquitectónicas de Toledo, ciudad prolija en edificios históricos, Patrimonio de la Humanidad.

Según reza en una de sus vigas, corre el año 4940 del calendario hebreo, 1180 del gregoriano, cuando se erige en el barrio judío (Madinat al Yahud) de la ciudad castellana y multicultural de Toledo una nueva sinagoga de estilo mudéjar, destinada a ser la principal de entre las al menos diez con las que cuenta la ciudad en aquel momento, por lo que el nuevo templo recibe el nombre original de Sinagoga Mayor de Toledo.

Financiada por el consejero y embajador del rey Alfonso VIII en la corte almohade, Abraham ben Alfajar
y construida por los alarifes más diestros de la época, canteros y artesanos musulmanes procedentes de Córdoba, el edificio sufre en 1250 un pavoroso incendio. 





Diez años después de este hecho, en 1260, la comunidad judía de Toledo, que se encuentra en la cúspide de su pujanza económica y cultural, solicita y obtiene un  permiso especial del rey Alfonso X el Sabio para reconstruir "la mayor y más hermosa sinagoga de España". El rey, al aceptar la petición de engrandecimiento, contraviene abiertamente la bula del Papa Inocencio IV

La renovación del templo fue patrocinado en este caso por el Rabbi Yosef ben Shoshan, almojarife (tesorero mayor) del rey Alfonso X y "principe de los judíos" castellanos.




La Sinagoga, que junto con la Sinagoga del Tránsito, situada a pocos metros, es una de las pocas que se conservan en Sefarad, se encuentra en un recinto rodeado de jardines, ofreciendo desde el exterior un aspecto muy austero. Una vez dentro, se puede apreciar que el edificio consta de cinco naves separadas por 32 pilares octogonales de ladrillo y cemento recubiertos de estuco y pintados con cal. De hecho, lo que más impacta en un primer momento es su reluciente blancura.

Los capiteles, muy ornamentados con volutas y piñas, soportan esbeltos arcos de herradura, que le dan al edificio un aire que recuerda bastante a la Mezquita de Córdoba, pese a las dimensiones más reducidas y a la sobriedad del conjunto. 

Sobre los arcos, los elementos decorativos se disponen en frisos horizontales con molduras de líneas geométricas de aire mudéjar y medallones. Remata el conjunto, una línea de arquerías ciegas polilobuladas.

No se sabe donde se situaba la galería de mujeres, aunque pudiera ejercer esta función una de las naves separada por una celosía, o ser una estructura de madera que no se haya conservado hasta la actualidad.

Santa María la Blanca. Puerta
CapitelPuerta almohade

RoyLindmanSantaMarialaBlancaToledo 004
Enlosado de la nave

Tras más de doscientos años de culto judaico ininterrumpido y de convivencia pacífica entre comunidades, se desencadenan en Toledo dos terribles pogromos, uno en 1355 y otro, el más devastador, en 1391, tras el cual la sinagoga es expropiada y convertida en iglesia de la Orden de Calatrava bajo el nombre de Iglesia de Santa María la Blanca en 1411.

En 1550 se realizan unas obras de acondicionamiento y transformación encomendadas a Alonso de Covarrubias en la cabecera del edificio para adecuarla como el "hogar de mujeres descarriadas" Ntra. Sra. de la Piedad. De esta reforma datan la cúpula de media naranja en la nave central, de estilo plateresco y el retablo de Nicolás Vergara.

CúpulaSubida al púlpito
A partir de este momento, el edificio atraviesa por diversas vicisitudes. En el siglo XVII permanece desocupado, durante el XVIII sirve como cuartel militar, y con la invasión napoleónica, es convertido en almacén.

A mediados del siglo XIX, es declarado finalmente Monumento Nacional, y tras la Guerra Civil Española, el gobierno lo cede a la Iglesia Católica, aunque en la actualidad se le conoce bajo el paradójico nombre de Sinagoga de Santa María la Blanca.

La influencia ejercida por este singular edificio llega hasta nuestros días, pues numerosos templos judíos erigidos en el siglo XIX en Europa y América, sobre todo los dedicadas al culto de raices sefardíes, imitan el modelo de la que fuera la Sinagoga Mayor de la ciudad de Toledo, conocida también como "la Jerusalem de los Sefardíes".


Planta del edificio, en la que se puede apreciar su trazado irregular

Alzado en el que se muestran los enterramientos del s. XV encontrados
durante la última restauración

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